Cuando el mundo se termine,
Solo quedará un sentimiento,
El sufrir hace al momento,
Y el corazón al sentir.
Pues la gente y su latir,
Todos inconscientes estarán,
Sin saberlo, sin consultar,
Sin sentido morirán.
Algo inevitable,
Si cuidar no sabemos,
Y algo descontentos,
Porque ni eso queremos.
Y el amor se vuelve propio,
Como toda huelga popular,
Nadie siente el palpar,
De la conciencia del opio.
Porque todo está perdido,
Porque el mundo está excluido,
La decisión es unánime,
Porque nada es lo mismo.
No habrá malo,
No habrá bueno,
No habrá abuelo,
Que se suba al altar.
Y que logre consolar,
Y que atienda al herido,
Joven, dulce y abatido,
No se logró recuperar.
Porque la ayuda inconsciente,
Es utópica, es negligente,
Nadie sabe que con esto,
La eternidad nos advierte.
El eterno resplandor,
Se supo lograr con sudor,
Y la pena anhela mi sentir,
Solo es un leve sufrir.
Que calmarme no puedo,
Pues el mundo se termina,
Y que nadie se imagina,
Solo el hombre creará destino.
Pues elige su camino,
De su tierra, su lugar,
Del suelo donde vive,
Al cual no quiere soltar.
Todo tiene un desenlace,
Todo tuvo un principio,
Todo tuvo un personaje,
Que tentó al precipicio.
Y sigo con mis palabras,
Esta es la vida real,
Si se quiere a alguien alabar,
Da lo mismo, no vas a ayudar.
No le importa alentarnos,
No le importa nuestra vía,
Solo quiere cuidarnos,
Porque es nuestra vida.
Mi pensamiento irreal,
Mi imaginación fatal,
Y mi cordura efímera,
Definen, mi pensar.
Pino...
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