Poesía,
Lo que me hace escribirte,
Es la devoción por el sentir,
Es el culto,
Es la devolución de vida que mereces,
Es el fruto que dejas caer,
Y que nadie lo puede sostener.
Porque es mucho para uno,
Alejarse de su nacimiento,
Vivir la vida que vivimos,
Y formar un cómodo cimiento,
La solución eres tú,
Musa divina,
Especie en extinción,
Te debo mi vida,
Y mi completa oración.
Cuando mi soledad sucumbe,
Tu estas ahí para consolarme,
Solo al escribirte,
Me siento como si no fuera grande,
Sigue en mí, el niño que siempre fui,
Y contigo nunca morirán,
Mis ganas de vivir.
Pues tu mera presencia,
Agudiza mis sentidos,
Clarifica mis latidos,
Da molde a la existencia,
Por más extensa que sea la conciencia,
Plasmado el pensamiento,
Nunca caerá vencido,
Y aunque añejo se encuentre,
Siempre lugar podrá hallar,
Pino...
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